Seguir adelante no significa olvidar: el turismo también hace parte de la recuperación
- hace 6 días
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Por María Fernanda Sánchez, consultora en Tourism Innovation Consulting
Después de una emergencia, volver poco a poco a la vida cotidiana puede generar sentimientos encontrados. Mientras algunas personas comienzan a retomar sus actividades, otras enfrentan pérdidas irreparables, esperan noticias de familiares desaparecidos, se recuperan de sus heridas o intentan asimilar que su vivienda, su negocio o buena parte de aquello que construyeron durante años ya no está.
No todos viven el mismo momento, aunque compartan un mismo territorio. Y tampoco quienes observan lo ocurrido desde otros lugares lo viven de la misma manera.
A medida que pasan los días y algunas actividades comienzan a retomarse, pueden aparecer preguntas difíciles: ¿está bien volver a trabajar, vender, viajar o simplemente continuar con nuestra vida mientras otras personas todavía atraviesan una situación tan dolorosa?
Es comprensible que exista esa sensación. La empatía nos hace conscientes de lo que sucede alrededor y, en ocasiones, continuar con nuestras actividades habituales puede hacernos sentir que estamos siendo indiferentes. Sin embargo, seguir adelante no significa mirar hacia otro lado, así como volver a trabajar tampoco significa olvidar a quienes todavía necesitan ayuda.
Para muchas personas, además, continuar no es simplemente una decisión: es una necesidad. Detrás de un negocio hay empleos, familias, obligaciones y comunidades que necesitan recuperar sus medios de vida. Quizás una de las etapas más complejas después de una emergencia comienza precisamente cuando el dolor, la ayuda, la reconstrucción y la necesidad de continuar empiezan a convivir.
La recuperación no ocurre por etapas perfectamente separadas
Solemos imaginar la respuesta a una emergencia como una secuencia: primero se atiende lo urgente, después comienza la reconstrucción y, finalmente, llega la recuperación. En la práctica, estos procesos no siempre avanzan de manera tan ordenada.
En un mismo territorio pueden convivir la atención de necesidades urgentes, la ayuda humanitaria, la búsqueda y acompañamiento de personas, la recuperación de servicios, la evaluación de daños, la reconstrucción y el regreso gradual de algunas actividades económicas. Incluso dentro de una misma comunidad habrá personas que necesiten tiempos y apoyos diferentes.
Que algunas actividades comiencen a retomarse no significa que las demás necesidades hayan desaparecido.
Por eso, mientras algunas familias todavía requieren asistencia, otras personas pueden estar regresando a sus trabajos; mientras en una zona continúan las labores de recuperación, en otra los negocios pueden estar funcionando y comenzar a enfrentar una consecuencia diferente: la disminución de clientes e ingresos.
Entender que estas etapas pueden convivir ayuda también a comprender situaciones que, vistas por separado, podrían parecer contradictorias. Mientras continúa la ayuda para quienes todavía la necesitan, algunas personas empiezan a regresar a sus trabajos y, al mismo tiempo, empresarios, gremios o autoridades pueden comunicar que determinadas zonas están en condiciones de mantener o recuperar su actividad.
No se trata necesariamente de pasar la página, sino de atender distintas necesidades al mismo tiempo.
Recuperar un territorio también significa recuperar sus medios de vida
Cuando pensamos en reconstrucción, es natural pensar primero en las personas, las viviendas, las vías, los servicios básicos y la infraestructura afectada. Con el paso de los días aparece también otra necesidad, quizás menos visible, pero estrechamente relacionada con la recuperación de las comunidades: recuperar aquello que permite a las personas sostener su vida cotidiana.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) destaca el papel de las pequeñas y medianas empresas en la generación de empleo, los medios de vida y las cadenas locales, al tiempo que advierte sobre su especial vulnerabilidad frente a los desastres y las dificultades que muchas enfrentan para recuperarse. UNDRR — Resiliencia de pequeñas y medianas empresas
Ese planteamiento adquiere otra dimensión cuando dejamos de pensar en “empresas” como una categoría abstracta. Detrás hay personas que necesitan volver a abrir una tienda, atender un restaurante, prestar un servicio, vender un producto o recibir clientes porque de allí provienen sus ingresos y, muchas veces, los de otras familias.
Por eso, volver a trabajar no debería interpretarse automáticamente como indiferencia. Una persona puede estar profundamente conmovida por lo sucedido y, al mismo tiempo, necesitar continuar con su actividad; ambas realidades pueden coexistir.
En turismo, la recuperación alcanza a toda una cadena
En los destinos turísticos esta realidad se hace especialmente visible porque la actividad no termina en un hotel o en un atractivo. Alrededor del visitante existen restaurantes, guías, agencias de viajes, transportadores, artesanos, productores, comercios y numerosos servicios que forman parte de una cadena económica mucho más amplia.
Cuando disminuyen los visitantes, el impacto puede extenderse a proveedores, trabajadores independientes y familias cuyos ingresos dependen directa o indirectamente de la actividad turística. Por eso, a medida que un territorio recupera las condiciones necesarias, el turismo también puede empezar a formar parte de su proceso de recuperación.
El World Travel & Tourism Council (WTTC) publicó en mayo de 2026 un análisis basado en 100 crisis ocurridas durante cuatro décadas, entre ellas desastres naturales, crisis sanitarias y otros acontecimientos que afectaron los viajes. El estudio pone el foco precisamente en los factores que influyen en la capacidad de recuperación del sector y en la importancia de la preparación y la gestión de las crisis. WTTC — Accelerating Travel & Tourism Recovery
Pero recuperar un destino no significa únicamente recuperar cifras de visitantes. También implica recuperar confianza, empresas, empleos y medios de vida.
Volver también necesita información y confianza
Cada territorio avanza a su propio ritmo. Mientras algunos lugares continúan atendiendo necesidades urgentes y recuperando servicios e infraestructura, otros comienzan a retomar sus actividades y a prepararse para recibir nuevamente a quienes los visitan.
En ese proceso, la información adquiere un valor especial. Conocer las condiciones de acceso, los servicios disponibles, las actividades que están funcionando y las recomendaciones de las autoridades permite tomar decisiones informadas y, al mismo tiempo, ayuda a recuperar la confianza en aquellos lugares que ya están preparados para continuar con su actividad turística.
La experiencia de València después de las inundaciones provocadas por la DANA permite observar este proceso. A medida que la ciudad recuperaba su funcionamiento, Visit València comunicó información sobre transporte, movilidad y disponibilidad de atractivos y servicios turísticos; posteriormente, con buena parte de la actividad restablecida, invitó nuevamente a visitar la ciudad y señaló la importancia que ese regreso podía tener para su recuperación económica y emocional. Visit València — Vuelta a la normalidad tras la DANA
Más allá de la invitación a regresar, este caso permite observar la importancia de acompañar la recuperación con información clara y actualizada. Para un viajero, saber qué está funcionando y cuáles son las condiciones reales del lugar ayuda a tomar decisiones; para un destino, comunicarlo contribuye a recuperar gradualmente la confianza.
Entender qué pasó también hace parte de recuperarse
Las consecuencias de una emergencia tampoco son iguales para todos los negocios. Un alojamiento que sufrió daños físicos enfrenta una situación distinta a la de un restaurante que puede operar normalmente pero ha perdido clientes; un guía puede necesitar recuperar demanda, mientras otro prestador quizá todavía no esté en condiciones de trabajar.
Por eso, conocer las afectaciones y escuchar a quienes forman parte del territorio permite comprender mejor qué está ocurriendo y qué necesidades existen. Los censos y diagnósticos que suelen realizarse después de una emergencia pueden aportar información para dimensionar los daños y orientar las decisiones que vienen después.
La recuperación también abre una conversación sobre preparación. En 2026, UNDRR publicó orientaciones para fortalecer la continuidad de las pequeñas y medianas empresas frente a desastres, incluidas herramientas aplicables a empresas vinculadas al turismo, con el propósito de que puedan prepararse, responder y recuperar sus operaciones frente a futuras interrupciones. UNDRR — Continuidad de negocio y resiliencia para pymes
Aprender de lo ocurrido no cambia lo que pasó, pero puede ayudar a construir empresas, comunidades y destinos con mayor capacidad para enfrentar situaciones futuras.
Seguir también puede ser una manera de acompañar
Quizás una de las sensaciones más difíciles después de una tragedia sea pensar que continuar con nuestra vida puede interpretarse como indiferencia frente al dolor de los demás.
Pero ayudar puede adoptar muchas formas y también puede cambiar con el tiempo. Puede significar donar, ofrecer tiempo, compartir información responsable o acompañar directamente a quienes necesitan apoyo; cuando las condiciones empiezan a cambiar, también puede significar mantener una reserva, comer en un restaurante local, contratar un guía, comprarle a un artesano, alojarse en un pequeño establecimiento o continuar adquiriendo los productos y servicios de quienes necesitan volver a trabajar.
Y esto no ocurre únicamente en los territorios afectados. Quien está en otra ciudad puede seguir sintiendo profundamente lo sucedido y, al mismo tiempo, necesitar trabajar, atender su negocio, vender, cumplir compromisos o continuar con actividades que ya tenía previstas.
La empatía no desaparece porque la vida continúe.
Quizás la diferencia esté en cómo seguimos: con respeto por quienes todavía atraviesan momentos difíciles, sin utilizar el dolor ajeno como una herramienta de promoción y entendiendo que las necesidades van cambiando a medida que avanza la recuperación.
Seguir adelante no borra las pérdidas, no disminuye el dolor de quienes han perdido a alguien, de quienes todavía esperan respuestas o de quienes intentan reconstruir aquello que cambió en cuestión de minutos. Tampoco significa que la ayuda deba detenerse porque otras actividades comiencen a recuperarse.
Significa comprender que una comunidad puede necesitar ayuda y actividad económica al mismo tiempo; que unas personas pueden necesitar todavía ser acompañadas mientras otras necesitan volver a trabajar, y que ambas realidades pueden convivir sin restarle importancia a ninguna.
Porque seguir adelante no significa olvidar.
A veces, seguir también es una manera de acompañar y ayudar a que otros puedan volver a ponerse en pie.
*Este artículo hace parte de los contenidos de análisis y reflexión desarrollados por Tourism Innovation Consulting, como parte de nuestro compromiso con un turismo más consciente, innovador y profesional.
Fuentes consultadas
Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) — SME Resilience
UNDRR — Strengthening disaster resilience of SMEs through business continuity planning (2026)
World Travel & Tourism Council — Accelerating Travel & Tourism Recovery (2026)
Visit València — Vuelta a la normalidad en la ciudad de València tras la DANA




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